Surgieron así en la comarca las primeras tripulaciones de trenes, las cuales serían las encargadas de arrastrar los convoyes de carros de caña desde las grúas o transbordadores hasta el basculador. Los dueños del ingenio se habían traído consigo, desde las provincias occidentales, a numerosos operarios que, deslumbrados por la paga que les prometían, no dudaron ni un momento en abandonar los viejos cachimbos y probar fortuna en el centro del país.
