Todo comenzó cuando el republicano Jesse Helms asumió la presidencia del Comité de Relaciones Exteriores del Senado y propuso una agenda para cambiar el sentido de la política exterior del presidente Bill Clinton. Helms, por cierto, había votado contra el fin de la segregación racial, el derecho de los homosexuales y las investigaciones contra el SIDA durante 30 años de permanencia en el cuerpo legislativo.
